El viaje es un aprendizaje continuo, el viaje te hace ser ciudadano del mundo, viajar no significa ni huir, ni carecer de raíces. El viajero y periodista portugués Gonçalo Cadilhe hace una diferencia al hablar del viajero que no tiene lugar al que volver, porque está en permanente huida, y aquel que aun recorriendo el mundo no olvida de donde procede y regresa en algún momento. En algunos países los jóvenes han de realizar un viaje antes de comenzar su andadura profesional, es como un viaje iniciático para una nueva fase de sus vidas que a ellos les aportará conocimientos, soltura y apertura de miras, y a la empresa donde finalmente recaigan le dará cierta confianza sobre la capacidad resolutiva de esa persona. Formarse en el camino es una experiencia que no certifican las universidades, pero que transforma a las personas, paso a paso, contacto a contacto. El viajero se convierte en un ciudadano del mundo, y así es como podríamos definir a Iván Marcos.

Iván Marcos es joven pero tiene en su forma de hablar el lenguaje de los ancianos (entendidos como sabios), no sentencia, pero afirma con rotundidad lo que piensa, no impone y escucha. Si le preguntan a él como se define le costará decidirse si responder con el título de la universidad o responder con el título de la suma de sus viajes. Él también sabe que no se puede reducir a una respuesta oficial.

Es complicado definirse a uno mismo. Siempre digo lo de viajero y lector, aunque supongo que a veces lo que estudias influye en lo que eres, ¿no? Y estudié ingeniería agrónoma, me viene un poco de familia, mis abuelos eran de zona ganadera y a mí siempre me gustó estar al aire libre y me gustaban las ciencias. Por otro lado, siempre he sido muy inquieto y curioso, de la rama humanista, leer y viajar, la historia. Así que, me defino como viajero, lector e inquieto y aventurero. Me gusta conocer gente, me siento cosmopolita, ciudadano del mundo.”

Iván Marcos en el Camino de Santiago. Fotografía cedida por Iván Marcos.

Iván Marcos en el Camino de Santiago. Fotografía cedida por Iván Marcos.

Conversas- Has hecho una vuelta al mundo, un viaje por los Balcanes, el Camino de Santiago, un trozo de la Ruta de la Seda, has viajado en el transiberiano… ¿Recuerdas tu primer viaje?

Iván Marcos- Recuerdo muchos viajes, los de los scouts de pequeño marcan mucho. Aunque cuando me fui a estudiar fuera por primera vez, también es uno de esos viajes que marcan.

Con mis padres ya empecé a salir de España también. Y durante la universidad hice un año en Portugal, otro en Irlanda.

No sé decirte cuál es el día que sentí que era el primer viaje, porque empecé desde pequeño aunque no puedo decir que lo viniera mamando de mis padres, pero la verdad es que todos los años nos íbamos de veraneo y hacíamos escapadas por ahí. Siempre lo he tenido dentro, no es que un día me despertara y dijera, me voy a Roma y ahí comenzara todo.

Creo que es bueno no tener siempre un proceso continuo de estar viajando, se necesitan a veces periodos bajos de reflexión

C.- Estamos en un mundo globalizado e hiperconectado, ¿cómo se percibe eso viajando? ¿En dónde (país, región, ciudad) se deja ver más el impacto?

I.M.- Me impactó mucho, sobretodo, China, ¿sabes?, Shangai o Guangzhou. Pero en una ciudad como Bangkok se nota mucho esa evolución de contrastes, en un lado está la ciudad del siglo XXI y en otro está la antigua china town.

Bueno con respecto a la homogeneización, en Europa, sobretodo en Europa Occidental, no hay muchas diferencias entre pasear por París o por Londres, son diferentes, pero pasa también como aquí en Madrid, ves los mismos comercios y cadenas de restaurantes.

Aunque supongo que donde más he sentido esa evolución globalizadora es en Bangkok, Shangai, Tokio.

Pero bueno, claro, la globalización es también un término supercomplejo, ¿no?

Iván en Nueva York. Fotografía cedida por Iván Marcos.

Iván en Nueva York. Fotografía cedida por Iván Marcos.

C.- Sí, tienes razón, la pregunta era sobre la homogeneización que produce la globalización, los países y las ciudades que cada vez se parecen más, como decías antes de Europa Occidental.

I.M.- Ah, no, entonces Bangkok, Shangai, Tokio, no responden exactamente a eso. A mí esas ciudades me impactaron. No sé cómo explicarlo… tienen tendencias hibridadas.

En Estados Unidos se ve, nosotros tenemos mucha influencia norteamericana, queramos o no, desde los pantalones vaqueros que llevas, al reproductor de música, el restaurante de comida rápida al que vas, no sé. Eso de la homogeneización yo creo que se nota más en Europa que en Asia.

Puedes encontrar los mismos productos alimentarios casi en cualquier parte, creo que el mundo está bastante homogeneizado en general…

C.- ¿Cómo han influido las tecnologías a la hora de viajar?

I.M.- Pues desde el primer momento, ahora mucha gente busca la información el Google o en redes especiales de viajes. En mi caso, a mí me influye mucho la literatura para ir a un sitio, pero hago reservas de los albergues por internet antes de llegar, después también hay veces que miro en Minube o en Tripadvisor recomendaciones de otros. Y me parece impresionante, porque al final esto es inteligencia colectiva. Por ejemplo, vienes a Madrid, no sabes donde ir y buscas en estos sitios y te aparecen comentarios y recomendaciones.

A mí la tecnología me parece buena para muchas cosas, y una de esas cosas buenas que tiene es que la información no la crean solo los negocios, las empresas, sino que la crean los usuarios.

Bueno, y poder tener un mapa que te localiza un sitio, me parece alucinante.

C.- Y con toda esta gente viajando, comentando y contando sus viajes, ¿sigue teniendo sentido viajar? ¿Y viajar y contarlo?

I.M.- Sí claro, es que no es lo mismo leerlo o verlo en una pantalla de ordenador, que vivirlo, ¿sabes? El viaje siempre va a estar ahí, yo creo.

¿Qué pasa? Que el turismo tiene cosas buenas y cosas malas.

Ayer ponía una foto un corresponsal en Asia que trabaja para varios periódicos, yo le conocí en Bilbao, y estaba en Angkor, Camboya, aparecía un amanecer chulísimo de los templos de Angkor, pero después dijo, “mira, os voy a poner la otra cara”, y aparecían quinientas o más personas en el mismo sitio con sus cámaras. Claro, al final todos somos turistas, ¿sabes? Los billetes de avión son más baratos y eso de ir a Londres un fin de semana, por ejemplo, se ha democratizado. Creo que no se puede viajar con la idea de ser el único, porque estás rodeado de miles de personas.

Ahora que he venido de los Balcanes no tiene nada que ver con viajar por Europa Occidental, y hacer el Camino de Santiago no tiene nada que ver con los viajes que hacen los guiris a Madrid, Barcelona, Sevilla. O si te pierdes por pueblos de Castilla, o de Asturias, o de Galicia, vas a ver otras cosas.

Fui a una charla de un escritor de viajes, Ted Simon, tiene 80 años, fue el primer hombre en dar la vuelta al mundo en moto en los 60-70, el tío maneja, tiene su página web, usa twitter, conoce las herramientas, y dijo que él añoraba la época en la que podía tener la sensación de estar perdido.

Y bueno, lo de escribir, es verdad que ahora hay ordenadores y la gente escribe sus viajes, pero antes ya se escribían en libretas. El ser humano siempre ha necesitado contar algo, contar historias.

Yo escribo en mi blog www.ciudadanoenelmundo.com , pero me da igual que nadie lo lea, lo hago porque lo necesito y me gusta escribir. Y me ha traído cosas muy buenas, he conocido gente muy interesante.

Antes era más complicado encontrar a gente con las mismas pasiones que tú y eso me parece superbonito, encontrarte con gente de tu misma comunidad… te une algo muy especial, las mismas pasiones. Ahora es más fácil encontrar tu tribu.

Las líneas de los cables marcan una de las posibles direcciones del viaje. LeleSorribas2012 Formentera

Las líneas de los cables marcan una de las posibles direcciones del viaje. LeleSorribas2012

C.- Cambiando un poco de tema. Leía en tu presentación que lo de estudiar agrónomos fue vocacional, entre otras cosas porque te interesaba lo que te ofrecía como salida profesional: estar en espacios abiertos y la capacidad de cambiar diferentes realidades sociales en zonas rurales y/o urbanas son algunas de las motivaciones que me llevaron a elegir esos estudios universitarios. ¿El rural puede ser creativo, inteligente, hiperconectado… atractivo?

I.M.- Pues como hablábamos de la tecnología, yo creo que con la tecnología es muy fácil que se produzca la vuelta al campo, ya hay mucha gente que lo ha hecho. A mí me gusta mucho la calidad de vida que ofrece, el silencio, la paz, las relaciones humanas. Por ejemplo, aquí en Madrid o en otras grandes ciudades hay mucha gente.

Aquí en España, muchas zonas rurales están a menos de una hora de un aeropuerto y con una conexión a internet tienes acceso a la cultura, muchos artistas, músicos, escritores se han ido a vivir al campo por esa tranquilidad y esa paz del rural.

A mí me duele a veces ver a los jóvenes que tienen que emigrar a la ciudad, por trabajo o, por ejemplo, yo tenía compañeros de clase en la universidad que decían que era muy difícil plantearles a sus novias irse a vivir al campo. También me duele cuando oigo decir “¿crees que cambiaría una gran ciudad por un sitio como éste?”, refiriéndose a los pueblos de la costa asturiana. Yo a esa gente le digo, “no tiene nada que ver, yo he viajado y he leído mucho más que muchos de los que viven en esas grandes ciudades”. Es una respuesta un poco brusca, pero es que esa gente me fastidia, porque puedo ser cosmopolita siendo de cualquier pueblo.

Tu apertura al mundo no depende de haber nacido en una ciudad de millones de habitantes.

En Castrourdiales estaba a una hora escasa del aeropuerto de Bilbao, que tiene conexiones con muchos sitios, y esa calidad de vida… aunque bueno, eso depende de las personas, claro.

Ahora también hay una cosa curiosa, en Guipuzcoa, yo viví allí, hay gente que vive en la ciudad y va a trabajar a los pueblos, hace el recorrido inverso. También pasa en la Reggio Emilia y en Bolonia, que hay muchas cooperativas en las zonas rurales.

C.- Cómo crees que convive, para el viajero, la ciudad turística con la ciudad histórica, profesional, de ocio…

I.M.- Si vives cerca de los principales lugares turísticos, puede que no muy bien. Por ejemplo, Las Ramblas en Barcelona, la Plaza Mayor en Madrid, o en Granada en el Albaicín.

Escribí unos artículos sobre unos sitios en el Mar Negro en Bulgaria y, en un lado estaba la parte vieja, superbonita, patrimonio de la humanidad, y en el otro hoteles. Yo me fui a alojar a la parte vieja, me quedé en casa de unos señores mayores que tenían un puesto de artesanía, por el día se estaba muy bien allí, pero al atardecer toda la gente de la zona nueva, de los resorts, cruzaba a la parte vieja y se llenaba, era un horror. A veces, me iba a la parte nueva a esas horas. Yo escribía, “a la vez que es una fuente de divisas, a veces se mata el encanto”. Pero claro, desde fuera es muy fácil decirlo, y esa gente comía de eso.

El peligro es cuando rompe absolutamente con la autenticidad, se convierte en un teatro. Pero por ejemplo, Roma, a mí me parece normal que esté llena de gente, es la historia del mundo.

En Estambul me parece una ciudad donde convive muy bien el turismo y la ciudad del día a día, no sé si es porque es una ciudad tan grande, y en Berlín creo que hay zonas que parecen un circo, no las siento naturales.

Por eso me gusta viajar alejándome un poco de los núcleos de actividad turística, en los Balcanes he estado en sitios fascinantes, alejados, pero de todos modos, hay sitios que hay que ver, París, Roma, Venecia…

Algunas ciudades y los sitios supertop, hay que visitarlos, aceptarlo, aunque a veces no sientas nada y tengas a mil personas haciendo la foto detrás y se pierda la magia… es complicado.

C.- ¿Qué es para ti una ciudad: hogar, cultura, descanso, trabajo, de paso…?

I.M.- Depende. Por ejemplo, Oviedo es la ciudad donde nací, es mi referencia, donde voy y vuelvo, están mi familia, mi infancia, amigos.

Madrid es una de esas ciudades, que no sé si llamarla de paso, pero por las que hay que pasar.

Técnicamente, las ciudades son núcleos de población más grandes que un pueblo, sitios donde se encuentran muchas cosas: administraciones, comercio, cultura, industria.

Me gustan las ciudades en las que siento que es un cruce de caminos, Madrid es eso para mí, eso se da sobretodo en las más grandes. Pero no me siento en un rollo urbanita cool, no me gusta la arrogancia de las grandes ciudades con respecto de los núcleos de población más pequeños.

C.- ¿Cuánto de marketing crees que tienen las ciudades?

I.M.- Yo no soy ningún experto en esto, yo viajo muchas veces por los libros y por la historia.

¿Tú crees que alguien va a Paris por lo que lee en un blog o en una revista?

C.- No.

I.M.- ¿Por qué pueden ir?

C.- Porque es la ciudad del amor.

I.M.- ¿Por qué va más gente a Madrid que a Oviedo? Una de las cuestiones principales, es por el transporte, pero Madrid es una ciudad más de paso que Sevilla, entonces para llegar a un sitio ya paras en otro, por ejemplo.

Yo creo que en España hace poco nadie sabía que es uno de los países con más patrimonio de la humanidad del mundo, y se ha vendido como sol, playa y fiesta, y eso me parece lamentable que los que se han encargado de hacer el marketing de España no hayan explorado estas cosas: rutas de castillos, del vino… cosas que por el resto de Europa llevan muchos años haciendo y que aquí son bastante recientes.

En el País Vasco descubrieron que el surf traía mogollón de pasta y crearon un departamento para estudiarlo. O los avistadores de pájaros que también son un tipo de turismo muy específico por Extremadura. ¿Quién sabe eso hasta que no te lo muestran?

Otra cosa, yo viajo de mochila y aquí alguna gente puede pensar que soy un vagabundo. Te voy a poner un ejemplo, Nueva Zelanda vive de dos cosas, agricultura y ganadería, y turismo. En la ganadería, la raza merina de las ovejas, española de toda la vida, se la llevaron para allá, aquí se dejó de pastorear y los neozelandeses crean un marca de ropa que se llama Merino que es la leche. Y cuando lo ves, piensas, qué bobos somos. Y luego el turismo, llegas a cualquier pueblo y hay hostels, albergues, para los viajeros. En Irlanda, también. Sin embargo, llegas a España, quieres irte a dormir a un pueblillo y tienes el hotel o la pensión, pero no se fomentan los albergues para mochileros, para viajeros, para surferos con su tabla… no se fomenta un turismo joven, sano, independiente.

En muchos sitios explotan su ruralidad, aquí tenemos mucho de eso y no se hace, Asturias en quesos es lo mejor y mucha gente sigue sin saberlo, no lo asocia.

C.- Háblanos del proyecto de aprendizaje en viaje.

I.M.- Te cuento, además del blog de viajes Ciudadano en el mundo, tengo otro, Viajaprende, sobre otros temas, de empresa, o cosas que me interesan, y en este último viaje a los Balcanes pensé que podía ser buena idea documentar todo esto  en formato audiovisual y buscar financiación mediante crowdfunding y ahora estoy con esto. Haré una serie de entrevistas, ya tengo algunas, de diferentes perfiles:  viajeros, cooperantes, expatriados, emigrantes, inmigrantes, para que cuenten la influencia que el viaje ha tenido en sus vidas a nivel personal y profesional. Estoy diseñando el guion, ya estuve con un cámara y creativo.

Siempre me ha llamado la atención el aprendizaje fuera del aula, porque al final es como aprendes de la vida, y viajando. Los anglosajones es algo que tienen muy inculcado, los años sabáticos cuando terminas la universidad. Aquí nos suena un poco a chino, pero cada vez tiene un interés mayor y es menos importante quedarse solo con escuchar a un profesor en un aula, se queda un poco escaso y obsoleto. Mi padre tiene un amigo inglés que tiene una empresa y siempre me lo decía que su política es contratar a gente que se haya movido para determinados puestos importantes, siempre decía que lo mejor que le puedes enseñar a un chaval de 17- 18 años es soltarlo en un aeropuerto y decirle búscate la vida.

Son experiencias vitales y, sobretodo, a nivel humano, o lo que los ingleses llaman las soft skills, las habilidades blandas.

Viajaprende me lo inventé como juego de palabras viaja y aprende, y viaja y emprende. Me apasiona este tema, desde Magallanes hasta nuestra gente, yo creo que el ser humano siempre ha progresado a raíz del viaje, bueno, no lo digo yo solo, a nivel comercial, a nivel cultural, a nivel de productos, servicios, de apertura de miras. Desde Marco Polo hasta ahora, siempre ha hecho más bien que mal, abrir la mente, eliminar prejuicios. Pío Baroja dijo que “el carlismo se cura leyendo y los nacionalismos viajando”.

C.- A lo mejor es una pregunta un tanto… poética… o filosófica. Me explico, ¿Crees que se puede estar dos veces en el mismo lugar o siempre es la primera vez? (por tu bagaje, por tu situación, debido a cambios del lugar, al paso del tiempo)

I.M- Depende, aunque bueno sí, por el tiempo y la compañía casi siempre suele ser diferente, pero hay ciudades a los que siempre puedes volver, de hecho yo he vuelto a muchos lugares. Aunque sí, he estado tres veces en Roma y las tres he ido al museo Da Vinci y me emociona, o he estado varias veces delante del muro de Berlín, o en Londres en la Librería Standfords que es una librería de viajes, en Barcelona en la Librería Altaire, no sé es diferente pero me reconforta.

Obviamente es diferente por el tiempo, la compañía, la situación del lugar y la tuya misma, pero creo que es bueno porque puedes dar con cosas nuevas, porque cambian las cosas o tú mismo y creo que eso es superinteresante.

C.- Estamos terminando, continuamos con el tono poético ¿Existen las despedidas para lo viajeros?

I.M.- Sí, sí que existen. Yo he llorado un par de veces. Hay gente que sabes que no vas a volver a ver nunca.

Pero me preguntó una vez un amigo viajero que por qué era tan abierto y amigable aun sabiendo que cabía la posibilidad de no volver a vernos. Otro me dio la respuesta, porque esa persona tampoco sabes si puede ser un amigo para toda la vida o tu pareja, puede haber tantas posibilidades. Y es así, como dijo Gabriel García Márquez “no llores porque terminó, sonríe porque sucedió”.

Y al final he vuelto a ver a mucha gente, las despedidas son inevitables, pero hay con gente que solo son “hasta luego o hasta la próxima”.

C.- Casi siempre terminas tus artículos en el blog con una cita, ¿cómo terminarías esta entrevista?

I.M.- ¡Hasta la próxima!

El brillo del sol de Croacia sobre la silueta de Iván es la metáfora que mejor define el brillo que ha venido adquiriendo el viajero en sus caminos. Fotografía cedida por Iván Marcos.

El brillo del sol de Croacia sobre la silueta de Iván es la metáfora que mejor define el brillo que ha venido adquiriendo el viajero en sus caminos. Fotografía cedida por Iván Marcos.

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2 comentarios en ““El ser humano siempre ha progresado a raíz del viaje”, Iván Marcos, ingeniero agrónomo, viajero, lector, ciudadano del mundo

  1. Gran “anciano” del mundo…
    que la alegría de descubrir nuevos caminos,
    está siempre presente en su vida, siempre trayendo nuevos aprendizajes.
    Magallanes es la gran inspiración de los mares interminables …
    de Brasil
    Dom Veiga

    • Caro, Dom Veiga.

      Boa referêcia! O Magalhães é uma inspiração para a descoberta (mesmo que hoje o território já seja conhecido). De facto (parece que conheces ao Iván), o que Iván nos apresenta é uma forma de viajar na que o importante é a aprendizagem contínua, a descoberta pessoal e de outras realidades.

      Obrigada por passares pela Conversas desde o Brasil.
      Volta sempre.

      Um abraço.
      Elena (Lele)

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