Las ciudades están vivas, cambian con el paso del tiempo, con los cambios sociales, políticos, económicos, tecnológicos, culturales y a su vez son generadoras de mudanzas en algunos de estos factores sociales, políticos, económicos, tecnológicos, culturales. Las propuestas de cambio, así como los análisis de éstos deben hacerse desde la particularidad de cada ciudad y desde sus necesidades específicas.

Durante mucho tiempo los cronistas fueron considerados las únicas fuentes fidedignas de la historia local, durante muchos años a través de los cronistas se conocía lo que en la ciudad había pasado. Éstos compartían voz con las propias huellas que iban quedando grabadas: monumentos, placas nominativas, edificaciones, jardines… Los mandatarios de las ciudades intentaban (todavía lo hacen) dejar su impronta en la ciudad para pasar a la historia. Con este material, la historia de las ciudades se contaba a través de pocas voces muy subjetivas.

Sin embargo las ciudades, como hemos dicho están vivas, y lo están porque están habitadas por gentes que también forman parte de la intrahistoria y de los cambios, bien porque los sufren, bien porque los provocan.

Por tanto, una parte muy importante de la historia de las ciudades se cuenta de puertas adentro, en los salones de las casas, en las cocinas, en las partes traseras de los bares, en las reuniones informales, en los espacios no proyectados para ser contados ni contadores.

Estas historias, cargadas de tantos sesgos como las otras,  ayudan a componer un collage de ciudad más completo y humano, no solo los intereses de quienes quieren pasar a la historia están visibles, sino que también están los de quienes quieren hacer su historia en estos lugares.

Esta reflexión ha llevado a muchas ciudades a confiar una parte de su historia a los cronistas ciudadanos, a cronistas espontáneos, a cronistas oficiales, a crónicas monumento, a cronistas profesionales… lo cual se ha multiplicado con la aplicación de la tecnología al trabajo de contar la ciudad.

Las aplicaciones tecnológicas para contar la ciudad se están poniendo muy de moda, son muchas las ciudades que ya cuentan con aplicaciones para ampliar la información de las guías a los turistas, para ofrecer contenidos extra e información útil sobre espectáculos, ofertas y exposiciones, para publicitar empresas locales, para construir bases de datos energéticas o de otro tipo…

¿Cómo conoces las ciudades? ¿Y cómo las cuentas?

¿Usas alguna aplicación ofrecida por la ciudad?

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