Buscando un concepto de ciudadanía III. La ciudadanía en el siglo XX

Seguimos buscando una definición para el concepto de ciudadanía para ello además de tener en cuenta el debate sobre los límites, deberes y derechos y además de haber expuesto las teorías liberal, republicana y comunitaria, vamos a ver cuales fueron las premisas en las que se basó para ser configurada la ciudadanía en el silgo XX.
La homogeneidad de los grandes grupos sociales y la existencia de un modelo único de familia.

La confianza en la economía para garantizar trabajo, remuneración básica y expectativa de movilidad social ascendente, y en la educación para reducir las desigualdades sociales y dar los medios básicos para la integración social.

La progresiva desaparición de la marginalidad y la inserción del conjunto de la población en un sistema de grupos escalonados y articulados con las instituciones, a partir de la familia, escuela, barrio, trabajo, organizaciones sociales y políticas, ciudad, nacionalidad, etc. Todo ello, ordenado para una evolución previsible, ritos de pasaje y estabilidad relativa de la organización social.
Pero en la actualidad estas premisas quedan obsoletas.
Las clases sociales surgidas de la revolución industrial se fragmentan, los grupos de pertenencia de cada individuo se multiplican y aumenta la necesidad de responder a demandas individualizadas. El modelo tradicional de familia se debilita, y los núcleos elementales de integración social se diversifican.
Confiar en la economía como garantía del estado del bienestar es ingenuo, pues la economía de mercado puede desarrollarse manteniendo y aumentando el paro estructural y la precariedad laboral, y la educación obligatoria ya no garantiza ni la inserción en el mercado de trabajo, ni la integración sociocultural.
Los colectivos marginales se multiplican, las tribus, las asociaciones o grupos informales particulares, las comunidades virtuales, etc. Los lazos sociales son más numerosos, en grupos más reducidos y más débiles.*
En base a la revisión de estas premisas en la actualidad, ¿se puede justificar que exista un gran desajuste entre la concepción del ciudadano dentro del Estado-Nación y el ciudadano en su/s identidad/es cultural/es?

*Borja, Jordi; “La ciudad y la nueva ciudadanía”. La Factoría, un. 17; febrero-mayo 2002.

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